Mi progenitor tuvo el terrible acierto de dirigirse hacia el antiguo estadio de Sarriá para presenciar un partido contra la Real Sociedad. Recuerdo como si fuera hoy mismo que cuando llegamos cerca de las taquillas que estaban al pie del gol norte, se nos acercó un hombre que nos ofreció un carné de socio por quinientas pesetas de la época para poder entrar al partido. Mi padre accedió y la casualidad hizo que el abono fuera del gol sur, justamente debajo de la histórica peña Manigua.
Me sería complicado contarles que sentí cuando después de subir los dos pisos de las vetustas escaleras que daban acceso a la grada, mis ojos sobrepasaron el dañado hormigón del último peldaño y pude presenciar el maravilloso espectáculo que representaba una hectárea de césped perfectamente cortado con unos cuantos jugadores calentando sus músculos en él.
Cuéntanos tu historia el primer día que entraste en Sarriá y háblanos del resto de estadios
3 comentarios:
Jo recordo l´increible esforç que feia el meu avi i els mesus oncles per poder anar aveure un pertit de l´Espanyol. Dinar a les 12 del migdia i agafar el SEAT 850, i apa cap a Barcelona.
Com que erem de poble la ciutat s´ens feia molt i molt grossa, i el meu avi que era qui conduia encara mes.
Llavors trobar aparcament i per acabar anar a buscar les entrades.
Ens tocava anfiteatro de pie, es a dir, a dalt de tot de Sarria. Vinga a pujar escales i escales, fins que per fi arribabem a dalt.Per sort sempre hi havia lloc.
Peró nois els jugadors es veien petits, petits, petits. Era com veure un partit amb una PSP actual.
Peró per mi era molt especial.Sempre ve esser especial.
A mi em varen fer de l´espanyol i els hi estaré agrait tota la vida, sobretot el meu avi i la meva mare, esser de l´espanyol es una forma de vida. I crec que així ho hem de transmetre.
Mi primera visita a sarria fue gracias a mi tio, un gran perico que me enseño a querer aun mas a estos colores, por desgracia mi padre habia fallecido cuando yo solo tenia cuatro años y mi madre refugio sus penas con la familia, mas concretamente con su hermana con la cual tenia una estrecha relacion. Ella estaba casada con un catalan de pura cepa y por supuesto perico. Soliamos comer en casa de mi tia los domingos y despues del cafe mi tio se iba al futbol con sus amigos, hasta que un maravilloso dia, nunca se lo agradecere suficiente, se le ocurrio la genial idea de decirle a mi madre que se me llevaba al futbol. Mi madre incredula le comento que no me llevara porque era muy pequeño y no aguantaria todo el partido, pero mi tio queria probarlo. Del partido en si no tengo ningun recuerdo mas que me compro, para tenerme entretenido y no molestara mucho, un caramelo largo de colores y una coca-cola. No se si seria solo gracias a eso pero aguante todo el partido y me quedo una sensación en el cuerpo que invitaba a repetir la experiencia. A partir de ese dia me volvi un asiduo a la que siempre sera nuestra casa a excepcion de los partidos considerados grandes donde no solia llevarme porque según el habia mucha gente y era peligroso. Mi primer “grande” fue con nueve años, recuerdo era ni mas ni menos que el Atletico de Madrid de Hugo Sanchez. Mi tio tenia su carnet en lo que se llamaba anfiteatro de pie pero gracias a un amigo que estaba en una de las puertas de acceso y al purito que le regalabamos siempre nos pasabamos a la parte sentada de dicho anfiteatro. Como muchos otros recordaran los asientos eran de piedra y en uno de los partidos no se me ocurrio otra cosa para quitarme la tension del partido que estar dando golpes a la parte baja del asiento de piedra con el talon de mis nuevas adidas (por supuesto con los colores blanquiazules) que le habian costado a mi madre sudor y lagrimas comprarmelas. El resultado fue que llegue a casa con los dos talones pelados completamente en las zapatillas nuevas y la amenaza de que no volveria a ir al futbol, lo que mas me dolia. Pasaban los años y alli seguia al pie del cañon, entre el olor a puro, ese marcador manual de gol norte,y la tradicion probamente taurina de sentarse en almohadillas, casi sin espuma y con manchas por todos lados y soportando que nadie entendiera que me daba ese equipo.
Pero algo hizo que mi percepcion del futbol en la grada cambiara, la aparacion del foco de animación del Gol Sur me llamaba con fuerza. Mi tio ya me veia que lo que yo queria era ir alli y no sin advertencias sobre la peligrosidad accedio que me trasladara.
Con mis 16 años y mi carnet nuevo de socio me converti en uno mas de esos pericos que se dejaban la garganta cada partido animando a nuestros colores. Alli se vivia el partido de una manera diferente y me quedan en el recuerdo tardes y noches de gloria como las victorias contra los otros, toda la Uefa del 88 , el ascenso contra el Cadiz y tambien el ultimo partido en Sarria. Los increibles tifos de la epoca de Irreductibles y alguna movida que otra como el dia del Feyenord, pero alli tambien aprendi muchas mas cosas, como la fidelidad a los colores cuando las cosas van bien y cuando van mal, el orgullo de ser perico y por supuesto la amistad de los muchos colegas de grada que he llegado a conocer durante esos años.
Algunas otras graciosas como los bailes de Olmeta mientras jugaba con las canciones de Gol Sur, peculiar portero que despues de expulsarlo decidio venirse al fondo y incluso a intentar coger el megafono. Otras como que después del ascenso en Malaga se celebro una fiesta para celebrarlo y el escenario era el cesped de nuestro campo, algo inimaginable es ese momento y por supuesto que acudi a la cita. Fue curioso que la llegar estaban disputando un partiso de futbol en entre las barrigas mas pesadas del Gol Sur ante el descojono de todos. Luego actuo una orquesta pero el estado de muchos ya no era para escuchar música y mucho menos bailar.
Tambien recuerdo que debido a que nuestro Sarria iba a desaparecer el club organizo unas visitas a las instalaciones del estadio, por supuesto me falto tiempo para apuntarme, de ese dia recuerdo los vestuarios con sus taquillas marcadas con los nombres de los jugadores, alguna de ellas con mas de 10 años alli como la del Negro Gimenez, la sala de juntas con su enorme mesa, la sala de trofeos y por supuesto al salir del tunel de vestuarios como si fuera un jugador mas, no puedo describir esa sensación pero me senti como un jugador mas y ya me imaginaba marcando el gol de la victoria.
Ahí fue mi despedida de nuestra casa, el dia de la voladura no quise asistir en directo y recuerdo de verlo por la televisión, no se porque pero quise verlo una vez mas y esa era la manera. Fue muy duro pero recuerdo con lagrimas en los ojos como me emocione cuando despues del primer estallido parte del campo quedo en pie y solte un grito de “Sarria sigue en pie!!! No van a poder con el!!!!“.Pero la segunda carga hizo el resto y no pude contener mis lagrimas. Pense que ya nada seria igual, se esfumaba un trozo de nuestras vidas, nuestro nexo de union y de que seria de nosotros en Montjuich, desapareceríamos como mucha gente vaticinaba?.
Nada de eso, el tiempo ha demostrado que el RCDE es mas que un campo, que un jugador, que un directivo, que la minoria absoluta que nos hacen vivir, es la fuerza de un sentimiento y que todo eso merece la pena vivirlo porque estamos orgullosos de los que somos ….PERICOS.
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Mi infancia en Sarriá está ligada a la tribuna inferior justo tras la valla, cerca de ese gol Sur donde colgaba la pancarta de la Peña Juvenil y de incansables. Tras esa valla viví 3 temporadas inolvidables en las que recuerdo un partido de tenis entre N’kono y Zubi en una lluviosa noche de sábado, el golazo de Orlando Gimènez al equipo suizo afincado en Barcelona, o una histórica goleada a los mismos con hattrick de Tintín. Mis abuelos tienen una foto de mi hermana recién nacida en brazos de mi padre al lado de la puerta de barrotes del Gol Sur, y recuerdo como pasábamos el calor del verano en Piscinas y deportes. Recuerdo a Manolo, Sportinguista y perico, que llevaba a los chavales de los Salesianos a ver el fútbol al anfiteatro. Recuerdo la puerta de Presidencia con aquel mosaico tan peculiar, y sobre todo aquellas viejas trompetas que te dejaban machacados los carrillos.
Cuando volví a Barcelona en primero de BUP, Santi, Bruno, Rafa y yo, aprovechábamos la tarde del domingo para fumar, beber y gritar por 500 pelas en el Gol Sur dónde acojonados comprábamos aquellos fanzines cutres que vendían Nacho y sus amigos. En esa época, nuestro equipo era penoso, pero recuerdo lo bien que lo pasábamos yendo al fútbol, a pesar de que en esa época los vecinos arrasaban en la liga.
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